Enseñar para Integrar: Historias que Promueven la Inclusión desde las Aulas para Aprender Sin Barreras

Enseñar para Integrar: Historias que Promueven la Inclusión desde las Aulas para Aprender Sin Barreras

Foto de Susan Lavado, © RET International

Artículo de Susan Lavado, Oficial de Comunicación para RET en Peru

LIMA, PERU – En el Día Internacional del Migrante (el 18 de diciembre) rememoramos que la migración es mucho más que fenómeno demográfico. Son historias de lucha, resiliencia, esperanza y retos. 

El Perú, según datos recientes del Grupo de Trabajo para Refugiados y Migrantes (GTRM), acoge a más de 1,66 millones de personas venezolanas refugiadas y migrantes que han buscado en este país una oportunidad de reconstruirse tras la crisis en su país de origen. Este enorme movimiento humano convierte al Perú en el segundo país con la mayor población venezolana.  

Estos datos no son solo estadísticas. Son rostros, familias, sueños. Y en medio de ese mar de cifras, emergen historias como las de Andrea Navea y Rossy Bayona, dos docentes que llegaron desde Venezuela para aportar su experiencia y conocimientos en Diverticlases, Programa de Reforzamiento Escolar del Programa Multianual de Resiliencia Aprender Sin Barreras (financiado por Education Cannot Wait, ECW), teniendo una meta clara: transformar realidades y promover espacios seguros e inclusivos, principalmente en las escuelas.

Foto de Susan Lavado, © RET International

Cuando migrar significa también enseñar: dos historias de vocación y pasión por la educación

Andrea y Rossi llegaron al Perú con incertidumbre, con el maletín lleno de dudas, pero con una ilusión: hallar un nuevo rumbo. Hoy, no sólo han reconstruido sus vidas, sino que además han decidido dedicar sus días a transformar las de los niños y niñas en el país.

Andrea recuerda su llegada con emoción: «Llegué hace ocho años a Perú, nunca me olvidé de esa fecha, y siempre he trabajado como maestra en colegios. Me encanta el trabajo de la educación». Con esa convicción, se unió a, dispuesta a que su experiencia migratoria fuera un puente, no un obstáculo.

Rossy, por su parte, ve en su trabajo un acto de justicia y esperanza: «educar a una persona es ir más allá de impartir un conocimiento, es tratar de que ese niño se sienta seguro, se sienta querido, se sienta atendido, escuchado, que su opinión vale». Para ella, cada logro académico, cada sonrisa de un estudiante es la prueba de que la migración puede transformarse en integración.

A través de estas experiencias, ambas demuestran que migrar no es sinónimo de pérdida o abandono: puede ser también resistencia, reconstrucción y aporte. Con las sesiones de tutoría, acompañamiento socioemocional, apoyo para adaptarse al sistema educativo peruano y espacios de contención, hacen mucho más que enseñar: construyen comunidad.

¿Por qué importan estas historias? El contexto migratorio peruano en 2025

El contexto migratorio en Perú es complejo. Con casi dos millones de migrantes y refugiados venezolanos, el país enfrenta desafíos enormes en materia de regularización, integración social, acceso a servicios, trabajo digno y eliminación de la xenofobia que afecta en su calidad de vida y en sus oportunidades. 

No obstante, la regularización migratoria continúa siendo un reto: la flexibilización de requisitos que existía anteriormente se redujo, lo que limita las posibilidades de acceso a empleo formal, servicios básicos y una integración real.

En este contexto, la educación emerge no solo como un derecho, sino como una herramienta clave para alcanzar la integración, la cohesión social y el desarrollo sostenible.

Foto de Susan Lavado, © RET International

Aprender Sin Barreras: una apuesta concreta por la integración y la inclusión educativa

Gracias al financiamiento de Education Cannot Wait (ECW), el programa Aprender Sin Barreras representa un compromiso con los derechos de niñas, niños y adolescentes refugiados, migrantes y de la comunidad de acogida. La apuesta va más allá de los aprendizajes formales o convencionales: se enfoca en el bienestar integral, la contención socioemocional, la inclusión, la pertenencia y el empoderamiento.

Dentro de este programa, se implementa Diverticlases, un espacio donde Andrea y Rossy desarrollan las sesiones de reforzamiento escolar con dedicación y vocación para construir espacios seguros e integrales. No se trata solo de letras o números, se trata de brindar refugio, pertenencia y amor propio; y es lo que representa en Rossy: «te llena de satisfacción el hecho de que un niño pueda sentirse seguro, pueda sentirse libre de poder participar, de poder responder (…) y como maestro debemos entender, tener la paciencia, tener la sabiduría de cómo poder llegar a cada uno de ellos para que logren aprender».

Esto es un recordatorio de que cada migrante no es una cifra: es una persona con ilusiones, capacidades y la voluntad de contribuir. Como ellas mismas lo sienten “educar es amar”. Y eso, en un contexto como el actual, no tiene precio.

Foto de Susan Lavado, © RET International

Un llamado a la acción: por la integración, la educación y la dignidad de quienes migran

Cuando conmemoramos el Día Internacional del Migrante, visibilizamos el impacto positivo de la migración y, a su vez, renovamos nuestro compromiso: seguir apostando por impulsar políticas reales de integración, por inversiones en educación inclusiva, por espacios que reconozcan la diversidad.

El Perú tiene la posibilidad de transformar una crisis humanitaria en una oportunidad de crecimiento colectivo. Apoyar iniciativas como Aprender Sin Barreras, fortalecer programas de regularización migratoria, brindar acceso a servicios, promover la convivencia intercultural: todo eso pasa de ser una opción a una responsabilidad.

Las historias de estas dos docentes migrantes —con su empeño, su dedicación y su convicción— nos recuerdan que migrar también puede significar enseñar, transformar, sumar, construir. Hoy, más que nunca, sus voces necesitan ser escuchadas, su labor necesita ser valorada y su presencia necesita ser reconocida.

Porque al final, invertir en la educación de niñas, niños y adolescentes migrantes —y en sus familias— es invertir en el futuro.

El Programa Multianual de Resiliencia “Aprender sin Barreras” es financiado por Education Cannot Wait (ECW), liderado por RET, en alianza con ASOVENTRU, PLAN International y UNESCO Perú. 


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