RET en español: La niñez en migración: un espacio educativo para no quedarse atrás en Ecuador
Foto de Michelle Alvarado, © RET International
Artículo de Michelle Alvarado, Oficial de Comunicación para RET en Ecuador
QUITO, ECUADOR – Entran al espacio de aprendizaje de “EstudiANDO” cogidos de la mano. En medio, Stefany, de 31 años, sujeta a Alana, de 10, con su mochila y un gorro que apenas contiene sus rizos, y a Edwin, un año mayor, con su mochila y un gorro que revela su gusto por los superhéroes. Saludan a otros niños y niñas antes de sentarse.
Dos veces a la semana asisten a los espacios de nivelación y refuerzo pedagógico de EstudiANDO. No es solo acompañamiento de tareas: es recuperar aprendizajes, ganar confianza y no quedarse atrás. Mientras tanto, Stefany espera con las otras mamás para llevarlos luego a su escuela en el horario vespertino e iniciar su día de trabajo. En sus manos, dos avenas y una bolsa de pan.
Salieron de Venezuela en 2020. Desde entonces la vida ha sido moverse: entre países, ciudades y escuelas. Stefany ha cambiado de oficios —mesera, confeccionista, ahora vendedora de café en Quito—, lejos del plan que imaginó cuando estudió Relaciones Públicas. Pero no ha dejado de hacer lo que sabe: conversar, gestionar e insistir. La educación de Alana y Edwin no es una circunstancia más en su historia; es la decisión que organiza todas las demás.
La educación una conquista diaria
Lo más constante en la vida de Alana y Edwin no ha sido una casa, sino la escuela como desafío. Reaprender contenidos, adaptarse a ritmos distintos, explicar de dónde vienen. En ese trayecto, la educación dejó de ser una rutina y se convirtió en una conquista.
Ingresar a una escuela fue fácil en Perú. La cuñada de Stefany los ayudó a que estudien en la misma escuela que sus primos. Iniciaron su educación a la par de la pandemia de COVID-19, aprendieron frente a una pantalla compartida.
Cuando regresaron a la presencialidad, los retos para la familia se hicieron más visibles. “Las clases presenciales sí les costaron un poquito, sobre todo a Edwin”, recuerda Stefany. “En cada país la educación es totalmente distinta. Yo lo ayudaba con algunos temas, pero otros no entendíamos. Él hacía su mejor esfuerzo”.
Ese es el desfase invisible que deja la movilidad: materias que no coinciden o contenidos que avanzan diferente entre un país y otro. Edwin estaba tratando de encajar piezas que no venían en la misma caja, pero hacerlo en un aula con treinta estudiantes no es sencillo. “La maestra me decía que ella no tenía tiempo para un solo niño, que aparte de él tenía 30 niños más”, cuenta Stefany.
Las dificultades académicas comenzaron a acumularse y, con ellas, las tensiones con la institución. El rezago educativo y una enfermedad que alejó a los niños por un mes de clases hicieron más visible la fragilidad del proceso. Stefany llevó informes médicos. Explicó la situación. Buscó alternativas. Luego vinieron las sugerencias: dejar de trabajar, pagar transporte escolar, reorganizar una economía.
Cuando dijo que no podía asumir esas condiciones, la conversación escaló. La directora le advirtió que podría denunciarla en la fiscalía por negligencia. No era solo una dificultad académica. Era la posibilidad de que la escuela —el espacio que debía garantizar derechos— se convirtiera en una amenaza.
Stefany optó por empezar de nuevo.

Foto de Michelle Alvarado, © RET International
EstudiANDO: un espacio seguro para la niñez y adolescencia
Stefany llegó a Ecuador sin conocer el sistema educativo y sin los certificados que acreditaran los estudios de sus hijos. Mientras buscaba información y se desplazaba entre ciudades, Alana y Edwin estudiaron con ella durante casi un año.
Intentaron ingresar a una escuela, con la condición de ubicarlos en un nivel que no corresponde a su edad. La alternativa implicaba retroceder. “Creo que era importante que mis hijos recuperaran conocimientos, pero pensaba en el bullying respecto a otros estudiantes si les colocaban en segundo grado”. Esa no era una alternativa.
Fue entonces cuando una fundación los refirió al programa EstudiANDO. Los hermanos llegaron a un espacio diferente. Tenía un librero con obras infantiles, libros de diferentes asignaturas, mesas con materiales para dibujar y hacer manualidades. Las “maestras” se pasan por cada niña y niño mientras les explican sus tareas.
“Se parece a una escuela, pero es más divertida. Nos ayudan con la tarea y también jugamos cuando terminamos”, dice Alana.
Alana y Edwin comenzaron su proceso de nivelación en Lengua y Literatura, Matemática, Ciencias Naturales y Estudios Sociales. Reforzaron sus conocimientos y los prepararon para dar la prueba de ubicación, que aspiraban a ser un nivel más alineado a su edad. “El día del examen se sentían nerviosos. Edwin fue aceptado en sexto grado y Alana en quinto grado. Para mí fue un alivio, ya no tenían que seguir retrasando su educación”, recuerda Stefany.


Fotos de Michelle Alvarado, © RET International
Los sueños de los niños y las niñas no se detienen
Cuando la niñez y la adolescencia se desplazan a otro país, afrontan varios cambios. La familia, los espacios conocidos, la forma de resolver un problema de matemática e incluso los términos para pedir un esfero. Pero hay algo que se mueve con ellas y ellos: sus sueños.
“Yo quiero ser granjero para tener animales, frutas y verduras. Aunque le tengo miedo a los espantapájaros”, dice Edwin entre risas. “Yo podría ser un espantapájaros”, dice Alana también riéndose. “Quiero ser bailarina o cantante porque me gustaría pasar todo el día escuchando música”, cambia de opinión.
Stefany, Alana y Edwin se preparan para salir del espacio de nivelación e ir a la escuela. Otra vez se toman de la mano.
Sobre el Programa
“EstudiANDO: la inclusión va la escuela” es un programa financiado por la Educación no puede esperar (Education Cannot Wait), liderado por RET International, en consorcio con Plan International, ChildFund Ecuador y el Instituto Iberoamericano del Patrimonio Natural y Cultural del Convenio Andrés Bello.
Su objetivo es fortalecer la resiliencia, la inclusión educativa y la protección de niñas, niños y adolescentes, promoviendo entornos seguros y libres de violencia.
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